Por: Redacción
El sector ambiental federal articula obras de infraestructura, monitoreo y vigilancia industrial para devolver la salud al río.
CIUDAD DE MÉXICO. En un paso decisivo hacia la justicia ambiental y el cumplimiento de las metas nacionales, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, y el director general de la Conagua, Efraín Morales López, encabezaron la supervisión de los trabajos de restauración de la cuenca del Alto Atoyac.



Este proyecto, que figura entre los compromisos prioritarios de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, busca revertir décadas de degradación hídrica mediante un modelo que integra infraestructura de punta, participación comunitaria y una vigilancia estricta al sector industrial.
La secretaria Bárcena subrayó que el saneamiento de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula no es solo una tarea técnica, sino una forma de fortalecer el tejido social con las comunidades ribereñas. La estrategia para el Alto Atoyac se sostiene en cuatro pilares: el saneamiento de aguas residuales, la restauración de ecosistemas, la articulación comunitaria y un sistema robusto de monitoreo para la toma de decisiones. «Estamos consolidando una relación directa con quienes habitan la cuenca para garantizar un entorno sano», afirmó la titular de la Semarnat.
Para este 2026, la hoja de ruta es ambiciosa. La Conagua y la Semarnat impulsarán la reingeniería de plantas de tratamiento (PTAR) en localidades estratégicas como San Antonio Huexotitla y La Herradura, además de la construcción de 11 sistemas de tratamiento en Atlangatepec. Destaca también la creación de un parque ribereño y deportivo en Tlaxco, Tlaxcala, que integrará la recuperación ambiental con espacios públicos para la ciudadanía. Estas obras se complementarán con el equipamiento de centros de vigilancia y la instalación de estaciones automáticas de monitoreo en municipios clave de Puebla y Tlaxcala para medir en tiempo real la calidad del caudal.
Un componente crítico del plan es la regulación industrial. La titular de la Profepa, Mariana Boy Tamborrell, informó que se mantiene un acompañamiento cercano con las empresas de mayor incidencia ambiental para asegurar el cumplimiento de la normativa en descargas y emisiones. Tras un 2025 donde se certificaron 18 empresas por su desempeño responsable y se clausuraron cuatro por irregularidades, la meta para 2026 es ampliar las inspecciones y garantizar que la industria sea un aliado y no un obstáculo en la recuperación del río.
El esfuerzo interinstitucional, que suma el conocimiento técnico del IMTA y la capacidad operativa de la Conafor, reafirma el compromiso del Gobierno de México con la salud pública. Al restaurar el Alto Atoyac, no solo se recupera un ecosistema vital, sino que se protege la salud de miles de familias poblanas y tlaxcaltecas. La coordinación entre los tres niveles de gobierno y la vigilancia ciudadana serán los garantes de que el Atoyac vuelva a ser un símbolo de vida y desarrollo sostenible para la región.
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