Por: Gilberto Solorza
Un avión militar estadounidense Lockheed Martin C-130J Super Hércules aterrizó el 17 de enero de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Toluca. El vuelo procedió de la base aérea Dyess, en Texas. El gobierno mexicano autorizó la operación para tareas de capacitación de personal de seguridad pública. De este modo, la Secretaría de la Defensa Nacional avaló el traslado bajo protocolos bilaterales vigentes.
La aeronave, con matrícula 08-5726, llegó en un momento de atención pública. Sin embargo, un día antes la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos emitió avisos por riesgos de actividades militares en el Pacífico oriental. Por ello, la coincidencia temporal generó especulación. No obstante, autoridades mexicanas negaron cualquier relación entre ambos hechos.
Registros de seguimiento aéreo indican que el C-130J despegó de Texas a las 11:50 horas. Posteriormente, aterrizó en Toluca a las 14:46. El modelo cumple funciones de transporte de personal, carga y ayuda humanitaria. En ese contexto, el gobierno federal explicó que el vuelo integró un programa de capacitación para elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Además, el entrenamiento se realizó en Estados Unidos bajo acuerdos vigentes desde octubre de 2025.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el traslado no constituyó una operación militar. Asimismo, descartó la presencia de tropas extranjeras en territorio nacional. Por esa razón, el proceso no requirió aprobación del Senado. Finalmente, la mandataria señaló que estos intercambios ocurren de forma regular dentro de la cooperación bilateral en seguridad pública.
Alerta de la FAA en el Pacífico oriental
La FAA emitió el 16 de enero la Notificación a los Aviadores A0012/26. En ella, el aviso advirtió a operadores aéreos estadounidenses sobre riesgos por actividades militares. También alertó sobre interferencias en sistemas de navegación satelital. En conjunto, la zona cubierta abarca el Pacífico oriental, desde México hasta Ecuador.
La NOTAM incluye áreas del Golfo de California y regiones frente a Mazatlán. Además, la vigencia del aviso concluye el 17 de marzo de 2026. Aun así, el gobierno mexicano señaló que la alerta no afecta el espacio aéreo nacional. Tampoco altera las operaciones aéreas locales.
Las autoridades precisaron que el aviso solo solicita precaución a operadores civiles de Estados Unidos. En particular, la recomendación aplica a vuelos sobre aguas internacionales. Tras ello, el gobierno confirmó la ausencia de sobrevuelos militares en espacio aéreo mexicano, luego de consultas con la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Sedena.
Contexto político y deslinde oficial
La coincidencia temporal ocurrió en medio de tensiones bilaterales por el combate al narcotráfico. Asimismo, se dio tras declaraciones de actores políticos estadounidenses sobre posibles acciones contra cárteles. Pese a ello, el gobierno federal afirmó que no existen indicios de una escalada militar.
Autoridades mexicanas reconocieron que la comunicación tardía generó especulación pública. Sin embargo, explicaron que el pronunciamiento oficial esperó confirmaciones técnicas de la FAA. Así, buscaron garantizar precisión y evitar interpretaciones erróneas.
En conclusión, el Ejecutivo reiteró que la cooperación con Estados Unidos se mantiene dentro de marcos institucionales. Por ende, no contempla operaciones armadas en territorio nacional ni afectaciones a la soberanía. De igual forma, insistió en que el vuelo del C-130J y la alerta de la FAA corresponden a hechos distintos y sin vínculo.









