Por: Fernando Dávila
A un día de Navidad, una parte de la cultura popular se aparta del consumo decembrino para celebrar Festivus, la rebelión antinavideña nacida en Seinfeld. Esta festividad alternativa, surgida de la televisión, encontró eco en personas que buscan romper con las tradiciones comerciales de fin de año.



Mientras miles llenan tiendas este 23 de diciembre en busca de regalos de última hora, Festivus, la rebelión antinavideña nacida en Seinfeld propone lo contrario: rechazar adornos, rituales religiosos y expectativas sociales. La serie atribuye su origen a Frank Costanza, uno de sus personajes más excéntricos.
Un episodio que trascendió la ficción
El capítulo The Strike, emitido el 18 de diciembre de 1997, presentó Festivus como una respuesta directa a la mercantilización de la Navidad. En la trama, Frank Costanza inventa la festividad tras una pelea por una muñeca en una tienda departamental.
Bajo el lema “Un Festivus para el resto de nosotros”, el personaje establece una celebración sin milagros ni solemnidad. En su lugar, propone una mirada directa a la frustración cotidiana y a los conflictos familiares.
El origen real detrás del guion
El episodio se basó en experiencias reales del guionista Dan O’Keefe. Su padre, el editor Daniel O’Keefe, creó Festivus en 1966 para conmemorar su primera cita con su esposa. Con el paso del tiempo, la tradición se volvió un ritual familiar.
Algunos de esos elementos resultaron demasiado extraños para la televisión y se adaptaron para la audiencia masiva. Aun así, la esencia permaneció intacta y permitió que Festivus, la rebelión antinavideña nacida en Seinfeld trascendiera la pantalla.
Rituales simples y catárticos
La celebración moderna inicia con un símbolo central: un tubo de aluminio sin adornos. La tradición sostiene que el oropel distrae, por lo que la simplicidad resulta esencial. El aluminio, además, destaca por su resistencia y ligereza.
Después llega la cena, que suele incluir pastel de carne u otro platillo sencillo. La comida solo sirve como antesala del momento clave de la noche: la Ventilación de Quejas.
En esta fase, los asistentes expresan de frente todas las decepciones acumuladas durante el año. Pero lejos de generar conflicto, esta práctica define el espíritu de la festividad y refuerza su carácter satírico.
La noche culmina con las Hazañas de Fuerza, un ritual físico en el que algún invitado debe derribar al anfitrión. Festivus no termina hasta que esa condición se cumple.
De chiste televisivo a tradición moderna
Hoy, Festivus forma parte del folclore contemporáneo. Ha inspirado protestas simbólicas que exigen tubos de aluminio junto a nacimientos en espacios públicos y reuniones familiares que buscan liberar tensiones antes de Navidad.
Cada 23 de diciembre, esta celebración recuerda que también es válido reírse de las tradiciones, cuestionarlas y encontrar comunidad en el rechazo a lo establecido.










