Por: Gilberto Solorza
En el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILUNI) 2025, el creador chileno Álvaro Díaz ofreció una charla que desbordó la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM. Más de 1,300 fans acudieron el 27 de agosto al conversatorio “31 minutos de vida”.


Lo más sorprendente es que muchos tuvieron que seguir la transmisión en salas alternas porque el recinto, con capacidad de 700 personas, no alcanzó para todos los interesados que llegaron a hasta duplicar dicha cifra. La entrada fue gratuita y se integró a la programación especial dedicada a Chile, país invitado de honor en esta edición que se celebra del 26 al 31 de agosto.
Díaz relató el origen de 31 minutos. Contó que la idea nació de los noticieros y teleseries que veía en su infancia en Chile. Quiso crear un espacio que los niños realmente desearan ver, a diferencia de los programas que consideraba vulgares o aburridos. Recordó que la regla fundamental siempre fue que todos los personajes fueran títeres, un sello que marcó al programa.
Habló de la importancia de la música y del proceso que llevó a transformar el proyecto en un espectáculo teatral en vivo con gran éxito en distintos escenarios, incluido México. “Yo no sabía que en México el show tuvo un gran éxito. Los mexicanos salvaron 31 minutos”, reconoció frente a un público entusiasta.
El público celebró especialmente cuando Díaz contó su experiencia dando voz a uno de los personajes más emblemáticos de la serie: el sarcástico reportero Juan Carlos Bodoque, una marioneta de conejo rojo. Relató cómo ese papel se convirtió en un reto creativo que le permitió explorar un humor crítico y a veces ácido, pero siempre cercano a los niños. Dijo que con Bodoque encontró la manera de hablar de temas complejos con ligereza, sin perder el ingenio ni la ironía que lo caracterizan.
También mencionó la huella cultural que dejó la serie en el país. Recordó que personajes como Juan Carlos Bodoque incluso aparecen en murales dentro de la UNAM. Aclaró que el programa no transmite mensajes morales explícitos, aunque sí rescata valores como la amistad y la convivencia. “31 minutos no tiene mensajes, no tiene moralejas, más allá de ciertos valores como la convivencia o la amistad”, dijo.
El creador reflexionó además sobre temas actuales como el impacto de la inteligencia artificial. Afirmó que puede ser una herramienta poderosa, pero también fomenta la flojera y la superficialidad en las conversaciones. Cerró con una idea que, según él, define el espíritu de la serie: “agrandar el mundo”, para que los espectadores comprendan que siempre hay más cosas por descubrir más allá de la pantalla.
La visita de Álvaro Díaz se convirtió en uno de los momentos más esperados y concurridos de la FILUNI 2025 y confirmó el lugar especial que 31 minutos ocupa en la memoria afectiva de miles de seguidores mexicanos.